Ayer intenté pagar la tenencia de mi automóvil (atención al énfasis en el primer verbo). La verdad es que es un proceso tan desesperante, ineficiente y tedioso que ni en la peor pesadilla de Kafka podría un personaje sufrir penuria tan inclemente. Para todos aquellos quienes han tenido la foruna de jamás haber realizado un trámite similar déjenme darles los pormenores del proceso: primero acude uno con toda su documentación al módulo de entrega de tickets, donde te entregan un número con el turno en el cual le corresponde pagar, segundo se hace una calificación de los documentos y te indican el total que te corresponde entregar a las arcas gubernamentales, finalmente pasas a las cajas a realizar tu pago. ¿Sencillo, no es así? Quizás en un país donde la burocracia no esté arraigada en la mente del personal de gobierno, no en el nuestro.
En el colmo del cinismo en el módulo de entrega de fichas hay un cartel que indica que para un mejor servicio sólo se entregan 2000 turnos diarios, los cuales serán atendidos por cualquiera de las 20 cajas generales dispuestas para realizar la transacción. Mi turno era el 1736.
El horario oficial de trabajo es de 8 de la mañana a 3 de la tarde, es decir siete horas en total para atender el total de números entregados. Un rápido cálculo matemático indica que si tienes 7 horas para atender 2000 turnos en 20 cajas cada caja debe atender a 100 personas (14 personas por hora), y cada transacción debe durar en promedio 4 minutos. Recordemos que las cajas únicamente deben cobrar el total indicado, la evaluación de los documentos ya ha sido realizada, así que 4 minutos para realizar un simple intercambio monetario no es demasiado tiempo ¿no es así? De nuevo, quizás en un mundo ideal. Nuestros capaces y eficientes servidores públicos realizan el triple de minutos por transacción, eso quiere decir que despuès de llegar a las 8 de la mañana y perder la mitad de un día de trabajo de personas que acuden en tiempo y forma a pagar, al término de las 7 horas habrán sido atendidos alrededor de 600 contribuyentes. A ese paso mi número habría sido atendido alrededor de las 10 de la noche. Habría tenido que esperar 14 horas para poder realizar mi pago. ¿Luego como quieren que uno cumpla con sus obligaciones fiscales con esos tiempos de espera? Dicho sea de paso, no esperé y mandé a la chingada el trámite a las 3 de la tarde.
(Continuará...)
viernes, marzo 30, 2007
sábado, marzo 24, 2007
It's been a while
Ya tiene rato. Lo sé ya veces me pesa, pero aún no descubro la razón. Tengo ganas de escribir un post introspectivo, quizàs algo demente o alguna de esas historias que a veces se me escurren entre los dedos. Hace rato de tantas cosas que ya he perdido la cuenta. A veces pienso conversaciones que nunca he tenido y me digo "debería postear esto" pero se me olvida o se me fuga el tiempo. El tiempo. Podría escribir tantas cosas acerca del tiempo pero probablemente ya han sido escritas (aquì caigo en la paráfrasis irónica de decir que no existen ideas originales y venimos reciclando los mismos conceptos desde hace quien sabe cuanto tiempo). A veces siento que se me ha acabado el idealismo (aquí recuerdo aquella frase de El idealismo es una enfermedad que se cura con el tiempo ¿o era la juventud? No importa el concepto es el mismo). Aquí me doy cuenta de lo antiestético que es terminar una oración con un paréntesis antes del punto. Quizás debería dejar cada frase en un párrafo. Ahora recuerdo que este tipo de escritura se llama stream of consciousness. La mayor parte del tiempo hago eso, simplemente dejar fluir mis ideas, sin importar lo inconexas que parezcan. Probablemente debería permitirles existir por más tiempo antes de pasar a la siguiente pero así es como funciona mi mente, no se si sea un defecto o una virtud. No se si me gusta la persona en quien me he estado convirtiendo, me digo a mi mismo que es parte del proceso de crecimiento personal, de madurez. Bullshit. La diferencia entre el 90% de los conductores de tabasco y los monos que manejan carritos en los actos circenses es que los monos debieron haber recibido algùn tipo de educación antes de ponerse tras el volante. Pense esto hace un par de días y aún no lo he olvidado. Debería reintegrarme a la chocósfera, he estado demasiado alejado. Tal vez algún día escriba alguna de esas conversaciones imaginarias que a veces tengo con gente que apenas conozco. Quizás debería detenerme ya.
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viernes, febrero 16, 2007
jueves, febrero 01, 2007
viernes, enero 05, 2007
Acerca de las espirales
El problema principal con las espirales es nunca saber la dirección en la que uno transita. Una vez me encontré, cerca del cacto con siete bifurcaciones --es imposible medir la distancia en las espirales, los antiguos lo sabían y colocaron plantas en lugares determinados como punto de referencia: aquí un sauce llorón cuyo descuidado jardinero ha dejado crecer las ramas tanto que atravesar ese segmento de la espiral es como adentrarse en un mar de verde, allá un insignificante brote de eneldo, imperceptible para cualquiera quien no sepa donde mirar-- con un guerrero Otomano aún bañado en la sangre de una anónima batalla, algún demonio malicioso le había engañado para entrar aquí con la idea de llegar a su tierra natal más rápidamente que si cruzase el mediterráneo, pero había recorrido ya ochocientas cincuenta plantas y aún no llegaba a la salida. Me preguntó en el lenguaje de los antiguos si sabía cuantos árboles había recorrido hasta llegar allí, le respondí que no sabía, pero que ese era mi sexagésimo día de caminata. Él se molestó, luego se alejó murmurando en su lengua algo acerca de la imposibilidad de medir el tiempo en aquel lugar, también me pareció haberlo escuchado maldecir antes de perderse de vista.
A veces, cuando las arrugas en mis manos comienzan a indicarme que he pasado demasiado tiempo inmóvil surge en mi la idea dormir al pie de algún ciprés o un abedul hasta que mis huesos se pulvericen y sean dispersados por la espiral en las suelas de los zapatos de incontables caminantes, volverme uno con ella, pero un escalofrío recorre mi cuello ante la idea de dejar un suerpo insepulto y descarto tan ominoso pensamiento al al ritmo que vuelvo a andar, inseguro de mi destino, pero con la certeza de la inmortalidad siempre y cuando siga en mi búsqueda.
Hay momentos aciagos en los cuales la angustia pone sus manos broncíneas sobre mi corazón y aprieta con fuerza, entonces trato de recordar la historia que mi bisabuela solía contarme acerca de aquel guerrero que un día salió de la espiral para convertirse en emperador y extender los límites del reino más allá de los de las desconocidas tierras de oriente, fue dueño del palacio más grande y lujoso jamás visto, y tomó como esposa a una princesa árabe tan bella como el lucero matutino; la historia decía que en sus ojos podía verse la sabiduría infinita del Dios y que incluso los árboles se inclinaban ante su presencia, pero que ¡ay! su corazón albergaba una tristeza que ni el más exquisito jarabe de rosas podía curar. Un día, para desgracia de su reino y sus súbditos, el monarca desapareció, los hijos de su reino, presas de la confusión cayeron sin oponer mucha resistencia ante los barbáricos conquistadores del norte.
Yo no busco los conocimientos ilimitados de aquel antiguo emperador cuyo nombre ya nadie recuerda salvo ancianos chochos, que cuentan la historia como si fuera un cuento de hadas. Tampoco busco poder o riquezas, fui puesto aquí como un castigo, exiliado a una prisión eterna para mi cuerpo y mi alma, destinado a caminar en la espiral hasta purgar mis culpas, hasta que mi nombre sea olvidado y los cuerpas de todos aquellos a quienes amé se hayan convertido en polvo. Quizá en algún momento, cuando el miedo a la muerte sea sobrepasado por mi desesperación y mi esperanza se pierda por siempre en el pozo del olvido, me acueste a dormir en un corredor hasta que mi nombre sea borrado del libro de la vida. Quizás para entonces Dios mismo haya olvidado mis pecados y Azrael me invite a entrar al paraíso a bañarme en sus ríos de miel y a gozar de los placeres de setenta vírgenes solo para mí, pero esa idea aún me parece demasiado descabellada.
A veces, cuando las arrugas en mis manos comienzan a indicarme que he pasado demasiado tiempo inmóvil surge en mi la idea dormir al pie de algún ciprés o un abedul hasta que mis huesos se pulvericen y sean dispersados por la espiral en las suelas de los zapatos de incontables caminantes, volverme uno con ella, pero un escalofrío recorre mi cuello ante la idea de dejar un suerpo insepulto y descarto tan ominoso pensamiento al al ritmo que vuelvo a andar, inseguro de mi destino, pero con la certeza de la inmortalidad siempre y cuando siga en mi búsqueda.
Hay momentos aciagos en los cuales la angustia pone sus manos broncíneas sobre mi corazón y aprieta con fuerza, entonces trato de recordar la historia que mi bisabuela solía contarme acerca de aquel guerrero que un día salió de la espiral para convertirse en emperador y extender los límites del reino más allá de los de las desconocidas tierras de oriente, fue dueño del palacio más grande y lujoso jamás visto, y tomó como esposa a una princesa árabe tan bella como el lucero matutino; la historia decía que en sus ojos podía verse la sabiduría infinita del Dios y que incluso los árboles se inclinaban ante su presencia, pero que ¡ay! su corazón albergaba una tristeza que ni el más exquisito jarabe de rosas podía curar. Un día, para desgracia de su reino y sus súbditos, el monarca desapareció, los hijos de su reino, presas de la confusión cayeron sin oponer mucha resistencia ante los barbáricos conquistadores del norte.
Yo no busco los conocimientos ilimitados de aquel antiguo emperador cuyo nombre ya nadie recuerda salvo ancianos chochos, que cuentan la historia como si fuera un cuento de hadas. Tampoco busco poder o riquezas, fui puesto aquí como un castigo, exiliado a una prisión eterna para mi cuerpo y mi alma, destinado a caminar en la espiral hasta purgar mis culpas, hasta que mi nombre sea olvidado y los cuerpas de todos aquellos a quienes amé se hayan convertido en polvo. Quizá en algún momento, cuando el miedo a la muerte sea sobrepasado por mi desesperación y mi esperanza se pierda por siempre en el pozo del olvido, me acueste a dormir en un corredor hasta que mi nombre sea borrado del libro de la vida. Quizás para entonces Dios mismo haya olvidado mis pecados y Azrael me invite a entrar al paraíso a bañarme en sus ríos de miel y a gozar de los placeres de setenta vírgenes solo para mí, pero esa idea aún me parece demasiado descabellada.
Imagen cortesía de Lord-Chernobill.
viernes, diciembre 29, 2006
Este año fui...
(sin algún orden en particular):
Noble
Egoísta
Sincero
Hipócrita
Sarcástico
Bienintencionado
Realista
Yo
Saludable
Aquel
Vendedor
Antisocial
Querido
Soñador
Mordaz
Pesimista
Conciliador
Envidioso
Iracundo
Amado
Honrado
Lujurioso
Optimista
Simple
Platicador
Codo
Detallista
Borracho
Apático
Emprendedor
Cínico
Agradable
Pesado
Desidioso
Feliz
Aburrido
Huevón
Melancólico
Empático
Cabrón
Audaz
Silencioso
Tuyo
Tímido
Mamón
Diligente
Gracioso
Tranquilo
Así.
Noble
Egoísta
Sincero
Hipócrita
Sarcástico
Bienintencionado
Realista
Yo
Saludable
Aquel
Vendedor
Antisocial
Querido
Soñador
Mordaz
Pesimista
Conciliador
Envidioso
Iracundo
Amado
Honrado
Lujurioso
Optimista
Simple
Platicador
Codo
Detallista
Borracho
Apático
Emprendedor
Cínico
Agradable
Pesado
Desidioso
Feliz
Aburrido
Huevón
Melancólico
Empático
Cabrón
Audaz
Silencioso
Tuyo
Tímido
Mamón
Diligente
Gracioso
Tranquilo
Así.
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jueves, diciembre 28, 2006
martes, diciembre 12, 2006
miércoles, diciembre 06, 2006
martes, diciembre 05, 2006
Un post infestado de smileys
Cada vez que leo a Anavitch me dan ganas de postear =)
Lo malo es que hoy no tengo mucho que decir =(
De hecho últimamente no he tenido mucho que decir de nada =/
¿Será que ya me está valiendo madre? o.0
Tal vez sea solo el clima, me gustan mucho los días tristes, y este nortecito me hace sentir un vacío bastante cálido. ^^
El escritorio de mi lugar de trabajo está descuadrado, se está cayendo a pedazos pero no quiero cambiarme al de enfrente (que está vacío) porque entonces cualquiera vería lo que hay en la pantalla de mi PC. ¬¬
Eso último no tuvo nada que ver con lo demás. XD
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quejas
jueves, noviembre 30, 2006
confession
I've never been high. Just once i' like to... So I can sing the chorus from In My Tree and laugh.
viernes, noviembre 24, 2006
rockstar roy proudly presents:
The ugliest fucking fish ever.
En serio ¿habían visto alguna vez un pez mas horrendo? Los peces de los abismos son chidos con sus lucecitas y dientes puntiagudos que les hacen parecer monstruos de ficción, esta cosa es... distinta.
En serio ¿habían visto alguna vez un pez mas horrendo? Los peces de los abismos son chidos con sus lucecitas y dientes puntiagudos que les hacen parecer monstruos de ficción, esta cosa es... distinta.
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curiosidades
miércoles, noviembre 22, 2006
days
Hay días en que me dan ganas de volverme alcohólico, machista y jugador, de largarme a las cantinas, regresar por la noche a hacerte el amor con las ropas oliendo a cerveza y marcas de labial en la camisa. Hay otros en los cuales quisiera volverme de azúcar y mezclarme en tu café de la mañana, para estar contigo todo el día y que a pesar de causarte gastritis no puedas dejar de beberme. También hay veces que deseara convertirme en una montaña de hielo y flotar lejos, solo, frío con la fuerza para hacer naufragar una flotilla de barcos antes de fundirme con el mar y desaparecer.
Por las mañanas desearía ser un artista famoso, durmiendo el alcohol contigo a mi lado haciendo compañía a otro par de mujeres a quienes jamás volveré a ver. En las noches me vuelvo asceta y mi espíritu se larga a buscar la iluminación bajo la luna en algún monte sagrado. Por el día juego a ser adulto responsable, con un dejo de literato que nunca llegó a cuajar. Al llegar la tarde, cuando escucho de nuevo tu voz y brilla tu sonrisa todo se me olvida, y otra vez soy yo.
Por las mañanas desearía ser un artista famoso, durmiendo el alcohol contigo a mi lado haciendo compañía a otro par de mujeres a quienes jamás volveré a ver. En las noches me vuelvo asceta y mi espíritu se larga a buscar la iluminación bajo la luna en algún monte sagrado. Por el día juego a ser adulto responsable, con un dejo de literato que nunca llegó a cuajar. Al llegar la tarde, cuando escucho de nuevo tu voz y brilla tu sonrisa todo se me olvida, y otra vez soy yo.
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