jueves, mayo 08, 2008

Del eterno retorno de los recuerdos

Anoche, mientras regresaba a mi casa en el democrático transporte popular llegó a mi nariz aquella fragancia que usabas cuando apenas comenzábamos a conocernos, ese aroma dulce de lavanda tutti-frutti me llevó tan atrás en el tiempo que casi me sentí triste cuando aquella anónima muchacha tuvo que bajarse en su parada.

Es increíble sentir como toda tu mente puede ser trasladada a un antiguo recuerdo por algo tan simple como un olor, y por un instante estás de nuevo en aquel lugar, con aquella persona, y casi olvidas que tienes que bajarte una estación más adelante.

4 comentarios:

AnaVitch dijo...

Yo tengo un olor muy específico que me recuerda a guadalajara, cuando lo visité por unica vez cuando tenía 5 años.

El olor es a jugo de naranja, madera y 9 de la mañana. Que raro, siempre que huelo un lugar así, me acuerdo de guadalajara.

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Respecto a la comida...

Sí, es libanesa. Y todo eso que mencionas lo hace mi padre, y otras cosas! Como el shisbara, uuh no mames, que rico y engordador...

edith dijo...

si, tienes razon cuando siento ese olor atractivo siempre me acuerdo cuando fui por primera vez< a solo para damas jajajajajjajajajjajaja broma, como crees eso de mi saludos Roy!

Carlos Salas dijo...

Parece mentira pero cierto. Me ha ocurrido muchas veces aquí e incluso cuando estaba en México, olores que te transportan a otra parte de tu vida, que te hacen recordar momentos, cosas, ideas y personas. Grax Roy por recordarmelo.

Paco Morales Hoil dijo...

Está bien; sólo por ti, volveré a usar ese perfume de lavanda-tuttifrutti.

;)

[Ah, qué pinche Paco tan pesado, carajo... ¿Cómo demonios es que nos hicimos amigos?]

(¿Qué decir, carnal? Creo que actuó sin mi aquiescencia un mecanismo de defensa; lindos cuerdos que no quiero re; no ahora)

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Creo que es tiempo de regresar a las pastillas =/... O, a ver, tal vez mañana amanezca bien.

=P