viernes, marzo 03, 2006

Génesis

So lock the kids up safe tonight
Shut the eyes in the cupboard
I've got the smell of a local man
Who's got the loneliest fear
Radiohead - Climbing Up The Walls

Rrrewen. Fue el primer sonido que salió de la boca de mi madre, mismo que emitió mientras cortaba con los dientes mi cordón umbilical y me acercaba con ternura hacia su pecho caliente. Desde entonces ese fue mi nombre y mi lazo con el grupo. Crecí, comí y cacé entre ellos, pero siempre los odié. Nos unía la sangre, pero nada más. Todos cazan se comportan como perros salvajes, arrancan la carne de sus presas con las uñas y los dientes, pero sólo una vez que el líder ha terminado de comer.

El líder. Grulgh. Salta y aulla alrededor de los restos de la bestia muerta antes de permitir que nos aproximemos para probar un bocado de esa carne tibia y fresca. Luego va hacia su piedra y se echa a domir con la prominente barriga hacia el sol, mientras los demás luchamos por un trozo de hueso para roer.

Mirragh fue la única con la que pude entenderme un poco. Noté un brillo distinto en sus ojos, un resplandor similar a la consciencia cuando me vió cortar la carne con la piedra afilada por primera vez. La misma que usé para atravesar el cráneo de Grulgh y el de toda su estirpe de estúpidos. El pobre imbécil no lo vió venir, estaba demasiado ocupado devorando las entrañas del animal que le llevé.

Esa tarde arrastre a Mirragh a mi cueva, la penetré sobre los restos hirsutos de mi madre. Tenía miedo y trató de morderme. No me importó. Cuando terminé la llevé al prado, nos instalamos en una cueva distinta. Muchas lunas después nació Murql, su actitud me recordaba a aquél quien me sometió durante tanto tiempo. Lo arrojé a una madriguera de bestias. Luego llegó Regk. Después Moolte. Todos estúpidos. Una noche los arranqué uno por uno del regazo de su madre y los maté. Me sentí solo y tuve miedo. Le aullé a la luna hasta que no pude más.

Muchas, muchas noches pasaron. Mi cuerpo comenzaba a flaquear y la tristeza llenó mi cuerpo. Entonces nacieron Hghr y Ukkaw y mi mirada estaba en sus ojos. De ellos fue la idea de amarrar con tiras de piel de bestia la piedra afilada a un tronco resistente y fácil de llevar. Bailé, salté y entoné cántos al sol ese día. Cacé a su lado y me sentí orgulloso. Algunos días después los ví acercarse a mí con fuego en los ojos. Pensé en aquella tarde cuando terminé con los engrendos de Grulgh. Y mientras sentía la piedra penetrar en mi costado supe lo que había hecho. Reí. Reí como nunca antes había reído. Mis hijos tomarían control de absolutamente todo en esta tierra.

2 comentarios:

lord cнerno вιll dijo...

Una excelente historia!
Aplausos!!!

Paco Morales Hoil dijo...

I'm ahead, I'm a man; I'm the first mammal to make plans...